viernes, 23 de julio de 2010

Giros...

Tantas cosas que decir y palabras siempre faltan para crear un parangón entre el sentir y el escribir... Nada puede compararse, siquiera... Ninguna palabra alcanza para describir el remolino de emociones que he experimentado el último mes. La vida es extraña a veces, sus giros son tan bruscos, que no alcanzo a darme cuenta del cómo, cuando ya estoy metida de llena en un escenario completamente distinto al anterior. Pero, supongo, que esa es la gracia, eso que tanto llaman "vivir a concho", cosa que, hasta hace poco, me parecía nada más que otra fracesita cliché, inventada para justificar lo injustificable... Pero ahora estoy aquí, contagiada de esa vorágine de momentos sin mucho sentido, "dejándome llevar", "viviendo el momento", coleccionando como lemas un montón de esas frases que antes me parecían ridículas... En fin, tal vez sea sólo un periodo de liberación u otra forma de cerrar ciclos. Sea lo que sea, debo reconocer que me gusta... Y mucho!

Extraña forma de crecer he encontrado últimamente, he tomado medidas extremas; en cuanto a cortar lazos se refiere, amputé de raíz los motivos de dolor y opté por tomar una cómoda postura de distanciamiento. Creo que era lo necesario, la última opción, la manera más cruenta, pero a la vez, la más efectiva. De ahora en adelante, puedo decir que soy sólo yo y con eso, me debe bastar y sobrar!. Claramente, mi vida es muy rica en compañía, la amistad que tan importante ha sido siempre, el lazo más valorado, cuando se carece del familiar... Y, por estos días, el apoyo de los amigos se hace sentir fuerte y, sobre todo, se valora muchísimo... Soy afortunada, por contar con la presencia de personas tan valiosas, siempre dispuestas a tenderme su mano amiga, desinteresadamente, sólo por compañía, risas y amor... El trato ideal, la mejor transacción, las mejores ganancias!

Y, por otro lado, no puedo dejar de mencionarla llegada de ese "alguien" que ha sabido calar hondo en las fibras más sensibles (que ya ni recordaba que tenía). No sé por qué, ni cómo, logró conmover y derribar todos esos muros tras los que me refugiaba. Llegó de improviso y se quedó para tenderme su mano e invitarme a recorrer el camino juntos... Y acepté, sin temor, sin dudas, como nunca antes había podido hacer... Y soy Feliz!... Y no encuentro motivos para ponerle una fecha de vencimiento!... Y no quiero huir!... Y me quedo en su abrazo, dejando que los malos pensamientos pasen de largo, sin llegar a tocarme!... Y soy Feliz (sí, lo repito... y, si pudiera, lo gritaría también)... Y, tengo la impresión, de que esta es mi parada, mi estación... Y me gusta la idea, por muy rotunda que parezca, me contagia de ilusión (otra cosa extraña en mi)... Y ya dije que soy Feliz? jajaja :)

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